Cookie Consent by FreePrivacyPolicy.com Ferrocarril y progreso en la obra de Benito Pérez Galdós

Galdós y el Ferrocarril

Ferrocarril y progreso en la obra de Benito Pérez Galdós, por Juan Carlos Ponce

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Retrato de Benito Pérez Galdós, 1894. Autor: Joaquín Sorolla. Casa-Museo Pérez Galdós (Cabildo de Gran Canaria) Wikimedia Commons

Retrato de Benito Pérez Galdós, 1894.
Autor: Joaquín Sorolla. Casa-Museo Pérez Galdós
(Cabildo de Gran Canaria) Wikimedia Commons

o es posible adentrarse en la obra de Benito Pérez Galdós sin mirar de reojo a la Historia. Se ha comentado con frecuencia, que no entenderíamos suficientemente la época histórica sin leer a Galdós. Hablamos, concretamente, de la segunda mitad del siglo XIX y de los primeros años del siglo XX.

Efectivamente, Galdós se ocupó con intensidad de la época histórica que le tocó vivir. Era un gran observador y trató de plasmar con la mayor exactitud posible la sociedad que le rodeaba. La sociedad era su gran fuente de inspiración. En el exterior, justo a su alrededor, disponía de los materiales con los que construir su obra. De ese modo, la sociedad misma se convierte en una auténtica materia novelable, según el autor canario sentenció en su discurso de ingreso a la Real Academia Española.

Con la sociedad como materia prima, Galdós, como escritor realista, consiguió dar a la narración una apariencia de veracidad y similitud, adaptando y reinterpretando realidad e Historia. Básicamente, se trataba de copiar de la realidad, de “ficcionarla”, para ofrecernos una copia de la misma, pero pasada a través de su filtro personal.

Siendo la sociedad materia novelable, también lo era el ferrocarril. Precisamente, el ferrocarril comenzó su andadura en la segunda mitad del XIX, extendiéndose imparablemente por la geografía peninsular y agitando, a su paso, las conciencias y despertando de su letargo a pueblos y ciudades. Como hombre liberal y progresista, Galdós supo ver en el ferrocarril la vía para acercarse a Europa y vencer el tradicionalismo trasnochado, que arrastraba la sociedad española de la época. Viajar en tren suponía una corriente de aire fresco, que favorecía que las ideas cruzasen rápidamente las fronteras. De ese modo, el ferrocarril contribuyó decisivamente a que Europa compartiese una cultura y una estética que superaba la distancia física que separaba sus países.

La presencia del ferrocarril en la obra de Galdós es visible a lo largo de toda su trayectoria y se acomoda a las diferentes etapas de su novelística, cumpliendo diversas funciones. Desde las novelas denominadas de tesis, como Rosalía (1872) o Doña Perfecta (1876), donde el recelo tradicionalista se enfrenta enérgicamente al progreso simbolizado en el ferrocarril, hasta las novelas contemporáneas, que culminan en Fortunata y Jacinta (1887), donde el viaje en tren trasciende la simbología vinculada al progreso y pasa a ser un elemento narrativo más, que contribuye decisivamente al descubrimiento del paisaje y a su impacto en el alma de los personajes.

Galdós es, sin duda, uno de nuestros autores más brillantes y la máxima expresión del Realismo español. El autor canario supo aprovechar como nadie los materiales que le brindaba la sociedad de su tiempo para construir su obra y entregarnos cuadros entrañables en los que el ferrocarril ocupó un lugar no sólo destacado, sino intencionadamente simbólico.


Estación del Norte (Santander), a principios del siglo XX. Tarjeta postal (Autora: Visitación Poblador) <i>AHF-MFM</i>

Estación del Norte (Santander), a principios del siglo XX. Tarjeta postal
(Autora: Visitación Poblador) AHF-MFM


Juan Carlos Ponce es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Su tesis doctoral, Aspectos socioliterarios del ferrocarril en España, publicada por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, da testimonio de la presencia del ferrocarril en diversos géneros y diferentes momentos literarios. Desde 1988 ha compatibilizado su trayectoria profesional en Renfe con el ejercicio de la crítica literaria para diferentes revistas y publicaciones.